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Mopa Mopa: Arbusto mágico regenerativo / Magical Regenerative Bush

Margarita Sarmiento

 

Mopa mopa: Arbusto mágico regenerativo

Lugar: Pasto, Nariño y Amazonia Colombia/Ecuador

Técnica: Mopa-mopa o barniz de Pasto (precolombina)

Materiales: Resina mopa-mopa (Elaeagia pastoensis), laminilla de oro y plata.

En la selva amazónica, en los departamentos del Putumayo y el Caquetá, en el suroeste de Colombia, y en Sucumbíos, provincia del Ecuador, crece un arbusto mágico llamado mopa-mopa, nombrado así por las comunidades indígenas de los pastos y quillacingas, que habitaron este territoriodurante la época precolombina.

El mopa-mopa (Elaeagia pastoensis) es una planta de la familia Rubiaceae, asombrosa por su proceso natural regenerativo. Dos veces al año (junio y noviembre), produce una resina pegajosa que a su vez funciona como semilla, lo que ha permitido la conservación de su especie durante décadas.

La resina mopa-mopa en época precolombina tenía múltiples usos y fue utilizada por los indígenas como material de impermeabilización para las viviendas, como adhesivo para pegar las plumas a los penachos ceremoniales, en la fabricación de pipas y amuletos, y en la elaboración de sus elementos de cacería y herramientas. También se usó para la decoración de paredes y en los utensilios de mesa, e incluso, por su característica aromática, se quemaba como ofrenda en las ceremonias fúnebres.

El mopa-mopa o barniz de Pasto es una técnica artesanal de ascendencia indígena. Es de las pocas artesanías de procedencia aborigen que ha logrado preservarse a lo largo de la historia. Comercialmente es conocida como barniz de Pasto, debido a que es en la ciudad de San Juan de Pasto donde radica su ejecución.

La resina de barniz es parte fundamental de la identidad cultural de la región, ya que es un producto clave en las dinámicas comerciales de ambos departamentos (Putumayo y Nariño); además, hoy en día es la fuente económica de dos clases sociales en desarrollo:

 

•       Clase indígena. Es la encargada de internarse en la selva amazónica durante varias semanas a recolectar la resina, para luego comercializarla a los artesanos, quienes la transforman en arte. Sin embargo, a causa de la catástrofe natural de Mocoa, capital del departamento de Putumayo, ocurrida el 1.o de abril del 2017, la cosecha de esta resina ha bajado en el último año.

 

•       Clase artesana. Está a cargo de transformarla en arte y comercializarla como productos. Estos talleres especializados en decoración con barniz de Pasto son grupos familiares que han heredado este oficio de generación en generación.

 

Las primeras noticias de este oficio se remontan a los años 1756 y 1767, cuando Hernán Pérez de Quesada dio la noticia de que la expedición que partió desde el centro de Colombia, en busca del Dorado, había logrado llegar a Pasto (Nariño). El hallazgo, hecho por los conquistadores, quedó registrado por los cronistas de la época (1).

 En su viaje al Nuevo Mundo, el cronista Fray de Santa Gertrudis, en su crónica “Maravillas de la naturaleza”, confirma esta actividad de los sibundoyes al referirse a un camino que desde el piedemonte atraviesa la cordillera:

 “De Mocoa, a mano derecha, hay un camino por aquella serranía toda de monte, y en cuatro días se sale a un pueblo de unos indios llamados sibundoyes. Estos indios son los que bajan a nuestra misión y van a Condagua a coger la fruta del barniz, como llevo apuntado, y lo sacan a Pasto que dista otros cuatro días de Sibundoy. (...) Estos indios de Mocoa andan ellos vestidos y lo pasan muy bien, porque al pie de la loma de Mocoa pasa un río que viene despeñado de aquellas serranías y es muy grande, que para pasarlo se pasa con canoa. Él hace muchísimo ruido y tal vez por esto lo llaman Cascabel. Los indios a la margen catean mucho oro que él trae de las minas de arriba, y con ellos los indios sibundoyes les traen herramientas, ropa, carne y harina de San Juan de Pasto” (2).

Por otro lado, don Miguel de Santiesteban, quien se desempeñó como superintendente de la Real Casa de Moneda de Santafé de Bogotá en el siglo XVIII, relata con exactitud las observaciones realizadas sobre esta técnica, sus materiales, obtención y proceso, como lo consigna en el siguiente relato:

“Unas semillas que dan ciertos árboles que hay en las montañas de Sibundoy y Sucumbíos, que llaman mopa-mopa; esta semilla, menor que un garbanzo y de color de aceituna, la mascan en la boca y queda así reducida a una especie de liga, que admite cualquier color que en polvos se le quiera incorporar… después de bien mascada ponen una corta porción de ella en agua natural, que ponen en una pequeña olla de barro a que le dan fuego manso, y en estado caliente, sacan aquella masa y cogiéndola con los dientes y las manos la tiran suavemente, procurando abrirla con los dedos…Queda tan delgada como una tela de cebolla (…) La pieza en que se ha de poner la tienen caliente, y la cubren con esta tela, y con la mano, que también calientan en el brasero, la pegan muy bien. Luego echan el polvo en color y volviendo a reducir a masa lo echan en agua caliente, tiran y queda el color. Para los colores brillantes se sirven del oro y la plata batido en panes, y con recubrir la tela del barniz, queda concluida la operación…” (3).

En la actualidad, el barniz de Pasto es símbolo de identidad, orgullo de la cultura nariñense, ya que es única en su género como técnica y como materia prima.

Gracias a las anotaciones realizadas por cronistas, viajeros y religiosos de la época, los hallazgos arqueológicos y la interpretación que se les ha dado a los objetos encontrados, se demuestra la importancia del mopa-mopa tanto en la evolución cultural como en la comercial de las comunidades indígenas precolombinas.

La evolución del mopa-mopa ha quedado registrada como un fenómeno histórico que se ha conservado a través del tiempo. En la Colonia, al utilizarse como materia prima y como técnica para la decoración de elementos de uso cotidiano/religioso, se convirtió en un claro ejemplo de mestizaje hispanoamericano.

Como ejercicio para esta investigación, se elaboró una cartera de madera, decorada en mopa-mopa o barniz de Pasto, cien por ciento sostenible. Se clasifica en la categoría de producto neoartesanal dentro de la industria de la moda eco, llamada también moda sostenible.

La fabricación de esta cartera sigue un proceso de producción complejo, que cuida cada detalle, desde la selección de la madera, que ha sido reciclada y proviene de las estibas de madera (cumpliendo con los estándares de calidad), sin afectar los bosques locales.

La cadena de producción se organizó de la siguiente manera:

Un talentoso carpintero se encarga de cortar, lijar, ensamblar y perforar la cartera; una vez lista, pasa a las brochas del pintor, quien prepara la cartera utilizando base de relleno para sellar los poros y todas las imperfecciones de la madera. Posteriormente, se pinta, ya sea con pintura automotriz o tinte para madera.

Luego de pintarla pasa al taller del maestro barnizador, quien procesa la planta para la preparación del barniz. Él selecciona los cogollos y los hierve a altas temperaturas durante varias horas, lo cual permite su maleabilidad. Cuando la resina está caliente se amasa, se muele y se martilla con el fin de disolver toda clase de residuo como hojas o pequeñas astillas del arbusto. Al lograr una masa uniforme y caliente, se tintura con colorantes vegetales como el achote (Bixa orellana), animal como la cochinilla (Coccus cacti), también con anilinas artificiales. Otra opción más sofisticada es el uso combinado de la película de resina transparente con laminillas de oro, plata o estaño.

Las elevadas temperaturas permiten la extensión de la resina. El barnizador, con ayuda de otra persona, continúa el proceso de transformación, extendiendo la resina con la boca y las manos para formar una fina y elástica lámina. La versatilidad de la resina permite aplicar fácilmente láminas adheribles en toda clase de superficies, ya sean planas o con relieve, y en diversos materiales como madera, vidrio, metal o barro.

La fase decorativa demanda del ejecutante experiencia y gran destreza, precisión y habilidad, puesto que los fragmentos se cortan a mano alzada, sin molde, usando una segueta filosa; deben ponerse delicadamente en la superficie de la cartera para fijarlos con el calor de las manos artesanas. Un error o corte excesivo es casi imposible de corregir, sobre todo cuando se usan varias capas y colores. Al barnizador le toma aproximadamente un día y medio terminar la propuesta gráfica (los diseños se elaboran geométricamente, con compás).

Para concluir el proceso de producción se instalan los herrajes y el broche. También se cortan los moldes y se llevan al taller de marroquinería, donde se forra la pieza manualmente. Su interior está forrado por completo en cuero o gamuza, con efecto acolchado; todos los cueros y gamuzas utilizados en la producción son nuevos/reciclados de prendas de vestir Pluz Size que abundan en el mercado.

Esta cartera es una pieza única; para la gente que entienda su valor simbólico, será esencial en sus accesorios.

La elaboración de esta cartera se inspiró en los finales del siglo XIX, en la época en que la figura femenina tuvo su mejor momento con el nacimiento del art nouveau, en el que predominaba la evocación de la naturaleza, democratizando la belleza, socializando el arte, hasta el punto en que los objetos cotidianos tuvieron valor estético.

Pies de página

1. Jesús María Henao y Gerardo Arrubla (1920). Historia de Colombia para la enseñanza secundaria. Bogotá: Librería Colombiana, C. Roldán & Tamayo.

 

2. Fray Juan de Santa Gertrudis (1970). "Maravillas de la naturaleza", vol. 4. Bogotá. pp. 233-234.

3.Miguel de Santiesteban & David Robinson (1992). El diario de don Miguel de Santiesteban de Lima a Caracas, 1740 a 1745. Bogotá: Banco de la República.

 

Bibliografía

Quiñones Aguilar, Ana Cielo & Barrera Jurado, Gloria Stella (2006). Conspirando con los artesanos: crítica y propuesta al diseño en la artesanía. Biblioteca del Profesional. Edición ilustrada. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana.

Granda Paz, Osvaldo (2006). Aproximación al barniz de Pasto. Edición ilustrada. Pasto: Editorial Travesías.

Mantilla, Luis Carlos (s.f.). Biography of Juan de Santa Gertrudis. Bogotá: Luis Ángel Arango Library (in Spanish).

Lynch, John (1999). Fray Juan de Santa Gertrudis and the Marvels of New Granada. Londres: University of London.

 Boletín de Historia y Antigüedades, 7, (80), 490 (1911). Bogotá: Imprenta Nacional.

Gómez Jurado Álvaro José, El mopa-mopa o barniz de pasto, comercialización indígena en el periodo colonial. Docente de las especializaciones en Gerencia Social, Pedagogía de la Creatividad de la Facultad de Artes y Coordinador de los Cursos de Extensión y Preuniversitario del Departamento de Música de la Universidad de Nariño. Centro de Estudios e Investigaciones Latinoamericanas (Ceilat).

 
 
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Mopa-Mopa: Magical Regenerative Bush

Location: Pasto, Nariño, and Amazon jungles of Colombia-Ecuador

Technique: Mopa-mopa (or pre-Columbian) varnish from the city of Pasto

Materials Mopa-mopa resin (Elaeagia pastoensis), gold and silver foil.

In the Amazon jungles of the Putumayo and Caquetá departments in southwestern Colombia, and in the Ecuadorian province of Sucumbíos, grows a magic shrub called mopa-mopa, a name given to it by the Pasto and Quillacingas indigenous communities that inhabited the territory during the pre-Columbian period.

The mopa-mopa plant (Elaeagia pastoensis) belongs to the Rubiaceae family and is known for its amazing natural regenerative process. Twice yearly (in June and November), the plant produces a sticky resin, which also functions as a seed, ensuring conservation of the species over decades.

The mopa-mopa resin was used during the pre-Columbian era by native peoples as a waterproofing material for homes, as an adhesive to glue feathers to ceremonial tufts, in the manufacture of pipes and amulets, and in the elaboration of hunting elements and other tools. It was also used to decorate walls and tableware and, because of its elastic and aromatic qualities, it was burned as an offering in funeral ceremonies.

Mopa-mopa or Pasto varnish is an ancient indigenous technique and one of the few aboriginal crafts that has managed to survive throughout history. "Pasto varnish", as it is known commercially, takes its name from the city of San Juan de Pasto where it is manufactured.

The resin used in this varnish is a fundamental part of the region's cultural identity given its importance in the commercial dynamics of both departments (Putumayo and Nariño). Currently, it provides the economic foundation for two developing social classes:

 

•      The indigenous class. Members of the indigenous class spend several weeks at a time in the Amazon jungle collecting the resin, and then market it to artisans, who transform it into art. However, following the natural disaster that occurred in Putumayo's departmental capital of Mocoa on April 1, 2017, last year's harvest of this resin was extremely poor.

 

•      The artisan class. Artisans transform the resin into art and market it in a variety of products. The specialized workshops that create objects using Pasto varnish are family-owned groups that have kept the craft alive from generation to generation.

Hernán Pérez de Quesada first documented the craft between 1756 and 1767 when he reported that the expedition that had left the center of Colombia in search of El Dorado had reached Pasto (Nariño). The conquerors' discovery was also recorded by other chroniclers at the time.[1]

Chronicler Fray de Santa Gertrudis mentioned this activity carried out by the Sibundoy people in his chronicle "Maravillas de la naturaleza" ("Natural Wonders") when referring to a path rising up from the foothills and across the mountain range:

"From Mocoa, on the right, there is a path through the mountains along which, in four days, one reaches a village of the Subundoy Indians. These are the same Indians that come down to our mission on their way to Condagua to pick the fruit used in the varnish I have mentioned and take it to Pasto, located four days from Sibundoy. (...) These Indians from Mocoa are clothed and live quite well; at the foot of the Mocoa hill runs a river, which comes roaring down from the mountain and is very big and must be crossed in a canoe. The noise it makes is tremendous, which is perhaps why it is called the Cascabel (Rattle) River. Indians standing on the banks extract large quantities gold washed down from the mines above by the river and the Sibundoy Indians bring them tools, clothing, meat, and flour from San Juan de Pasto."[2].

Don Miguel de Santiesteban, Superintendent of the Royal Mint of Santafé de Bogotá in the eighteenth century, provided an accurate description of the technique, its materials, extraction, and process, in the following story:

"The seeds of certain trees in the mountains of Sibundoy and Sucumbíos called mopa-mopas, smaller than a chickpea and olive-colored, is chewed in the mouth until reduced to a kind of elastic which accepts any color you choose to give it in powder form... Once well chewed, they place a small portion in natural water placed in a small clay pot, to which they give a gentle fire, and while still hot the paste is removed and pulled gently using teeth and hands, stretching it with the fingers... It becomes as thin as an onion skin (...) The piece on which it is to be placed is heated and covered with this skin, using the hand, also heated in the brazier, to make it stick well. Next, they add the colored powder and once again heat the paste in hot water, stretch it, and the color remains. They use gold and silver beaten in loaves to brighten the colors, and after coating with a layer of varnish, the operation is concluded..."[3]

Pasto varnish has become a symbol of identity and source of pride for the Nariño culture, given its unique technique and raw materials.

The mopa-mopa's importance has been confirmed in annotations made by chroniclers, travelers, and religious envoys from the period, and by archaeological finds and the interpretations given to objects discovered, which document the cultural and commercial evolution of pre-Columbian indigenous communities.

The evolution of the mopa-mopa craft has been recorded as a historical phenomenon preserved over time. Its use during the Colony period, as a raw material and a technique for decorating everyday or religious objects, makes it a clear example of Hispanic-American miscegenation.

As part of our research, a wooden purse was manufactured and decorated in mopa-mopa, or Pasto varnish, using a 100%-sustainable process. The object is classified as a neo-artisanal product within the eco-fashion industry, also known as the sustainable fashion industry.

The manufacture of this bag is a complex, painstaking process with an eye towards every detail, including the selection of the wood –recycled from wooden pallets in compliance with quality standards without affecting local forests.

The production chain was organized as follows:

A talented carpenter cuts, sands, assembles, and drills the bag. When ready, the bag is given to the painter, who prepares it using a filler base to seal the pores and imperfections in the wood. It is then painted, using either automotive paint or wood dye.

After painting, it moves on to the master varnisher's workshop, where the plant is processed for use in the varnish. He selects the buds and boils them at high temperature for several hours to ensure their malleability. The hot resin is kneaded, milled, and hammered in order to dissolve any residues such as leaves or small bits of wood from the bush. After achieving a hot, uniform paste, vegetable dyes such as achote (Bixa orellana) and cochineal (Coccus cacti) mixed with artificial anilines are added. Another more sophisticated option combines a transparent layer of resin with gold, silver, or tin foil.

During the process, the resin is heated at high temperature and stretched. The varnisher, with the help of another person, continues the transformation process by stretching the resin between mouth and hands to form a thin elastic sheet The resin is versatile and these adhesive sheets can be easily applied to all kinds of surfaces, whether flat or containing relief, on materials such as wood, glass, metal, and clay.

The decorative phase demands experience and great skill, precision and dexterity; the resin pieces are cut by hand, using no molds and an extremely sharp knife, and delicately placed on the surface of the bag, where the heat from the artisan's hands causes them to adhere. Any mistake or error in cutting is almost impossible to correct, especially when several different layers and colors are used. It takes the varnisher approximately one and a half days to finish the geometric designs (using a compass).

The production process comes to an end with the addition of clasps and other hardware. Molds are cut and taken to the leather craftsman's workshop, where the piece is lined by hand in leather or suede to give a quilted effect. The leather and chamois used in production is new/recycled from surplus plus-size garments found in abundance on the market.

This unique bag was designed as an essential accessory for those who understand its symbolic value. The bag's design was inspired by the late nineteenth century, one of the feminine figure's finest moments, with the birth of art nouveau and the evocation of nature that democratized beauty, socialized art, and gave everyday objects esthetic value.

Bibliography:

Quiñones Aguilar, Ana Cielo & Barrera Jurado, Gloria Stella (2006). Conspirando con los artesanos: crítica y propuesta al diseño en la artesanía. Biblioteca del Profesional. Illustrated edition. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana.

Granda Paz, Osvaldo (2006). Aproximación al barniz de Pasto. Illustrated edition. Pasto: Editorial Travesías.

Mantilla, Luis Carlos (nd). Biography of Juan de Santa Gertrudis. Bogotá: Luis Ángel Arango Library (in Spanish).

Lynch, John (1999). Fray Juan de Santa Gertrudis and the Marvels of New Granada. London: University of London.

Boletín de Historia y Antigüedades, 7, (80), 490 (1911). Bogotá: Imprenta Nacional.

Gómez Jurado Álvaro José. El mopa-mopa o barniz de pasto, comercialización indígena en el periodo colonial. Professor of Social Management, The Pedagogy of Creativity in the Arts Department and Coordinator of the Extension and Pre-University Courses in the Music Department of the University of Nariño. Center for Latin American Studies and Research (Ceilat).


[1] Jesús María Henao and Gerardo Arrubla (1920). Historia de Colombia para la enseñanza secundaria. Bogotá: Librería Colombiana, C. Roldán & Tamayo.

[2] Fray Juan de Santa Gertrudis (1970). "Maravillas de la naturaleza", Vol. 4. Bogotá pp. 233-234.

[3] Miguel de Santiesteban & David Robinson (1992). El diario de don Miguel de Santiesteban de Lima a Caracas, 1740 a 1745. Bogotá: Banco de la República.