Caro desborda a Caro / Caro Overflowing Caro
Manuel Nieto & José Camilo Vásquez
Caro desborda a Caro
Nota al lector
Estimado lector:
El texto que tiene en las manos es un tejido de voces, historia y narrativas. Para empezar, este texto está escrito a cuatro manos. En cierto sentido, quisimos romper el límite de la escritura del reportaje de una voz y así explorar un límite propio de la escritura. Así las cosas, nos vemos en la tarea de recurrir al viejo recurso de escribirle al lector una nota, antes de que éste empiece su lectura.
Este texto está compuesto por cinco partes. En algunas escribimos aparte y en otras en conjunto. Al lado de cada título de cada sección encontrará quién o quiénes escribieron. En la primera parte se explica la iniciativa, el porqué de este texto. En la segunda parte hay una presentación biográfica del artista sobre cuya obra se discute. En la tercera se abordan algunos conceptos que el artista compartió con nosotros. En la cuarta parte se hace una breve historia de la obra. En la quinta parte que nos dedicamos a pensar el desborde y el límite.
Manolo y Camilo
I. Caro y el límite: cómo nace esta iniciativa (Camilo)
A finales del 2012 recibí una invitación para asistir a una exposición y a un conversatorio con el artista Antonio Caro en torno a su proyecto “Re-Unión Gran Colombiana, 24 de julio de 2022”, evento que se celebraría en la Casa Museo Quinta de Bolívar. En la invitación, como objeto, estaba plasmado un mapa delineado de las fronteras de la Gran Colombia. Este proyecto de Caro se materializó gracias a la convocatoria “Intervenir la historia”, de la Universidad de los Andes, la Casa Museo Quinta de Bolívar y el Museo de la Independencia Casa del Florero.
Pese al paso de los años, todavía recuerdo perfectamente la sensación de asistir a esa exposición y al conversatorio. Lo que más tengo presente es la casa quinta, cargada de historia y de pasado, y a medida que la recorría tuve la sensación de que los límites del tiempo se deshacían. Allá, en una casa campestre en pleno centro de Bogotá, un fuerte chiflón se colaba entre los huesos de los asistentes. Lo rural y lo urbano coexistían, demostrando que a veces no todo tiene que ser una cosa u otra. En esos metros únicos, la naturaleza y el lugar hacían que los concurrentes respiráramos un aire de otro tiempo; el siglo XIX permeaba el siglo XXI.
Ya en el conversatorio el límite del tiempo se volvió a quebrar, y esta vez no hacia el pasado, pese a nuestro tema central, sino hacia el futuro, gracias a la propuesta de Caro. Quiero profundizar en esta idea. Si bien el punto de partida eran un mapa y un concepto histórico, Caro no se limitó al pasado. Al contrario, su proyección y su convocatoria para ese 24 de julio de 2022 intervinieron la historia, el presente y el futuro. Hoy, la propuesta de Caro sobrevive materialmente como un mapa con una convocatoria, pero el día del conversatorio se marcó una ruptura con la concepción lineal del tiempo. En el conversatorio todos los tiempos coincidían, y sumado a lo dicho estaba el ambiente propio de la Casa Museo Quinta de Bolívar, historia y parte del presente.
Esta obra y este conversatorio me motivaron a pensar el límite, tanto en el tiempo y en el espacio como entre las disciplinas, pues con Caro el arte se entrelazó con la historia. La “Re-Unión Gran Colombiana, 24 de julio de 2022” es lo que nos convoca hoy a escribir y pensar estos límites.
II. Caro es Caro (Manolo)
Antonio Caro siempre está más allá de lo esperado, de lo previsto, de lo imaginado. Así ha sido para mí desde que lo conocí, por allá en 1972. Antes de encontrarlo, Antonio era para mí un “artista”, y eso a mis catorce años quería decir “pintor”. Pero ese significado se desbordó el día en que lo vi: sobre una mesa de comedor tenía una silueta de un tigre que había hecho con alambre y la envolvía en papel. Ese papel era el cuerpo del animal. Doce tigres idénticos, o casi idénticos, eran la “obra” que no fui a ver, expuesta el año siguiente. Pero supe que los tigres guiaban al espectador dentro de la galería, desde la entrada hasta el fondo, donde se podía leer una tela roja con letras blancas, en una pared:
“El imperialismo es un tigre de papel”. Mao Tse-tung
Así que conocer a Antonio fue conocer una expresión artística que para Colombia, para Bogotá, y sobre todo para mí, era novedosa, era de vanguardia, era inesperada. Estaba un paso más allá de lo esperado.
Antonio Caro nació en 1950, año del tigre según el horóscopo chino, y
ha sido en Colombia, desde finales de los años sesenta, el padre de lo que se ha llamado “arte conceptual”, algo que a mi entender comienza con una buena idea, como todas las que Antonio ha echado a andar por el mundo.
Pero Antonio ya no es sólo Antonio, pues sus ideas invitan a otros a pensar y a crear, y sobre todo a salirse del marco, de lo esperado. Siempre ir más allá, desbordar. El arte no es un objeto, es movimiento, es una idea que fluye para que otras se le sumen. Arte es ese momento en que se encuentra el mensaje con el receptor y sucede algo en el interior de éste. Como él lo ha dicho, es una especie de comunicación que requiere no un individuo sino varios. Un gestor, un generador, un medio. Y al final, un espectador, un receptor. Todo esto para que el arte “suceda”.
Y Antonio está a la cabeza de esa corriente.
III. Desbordados: el límite de la obra (Camilo)
Esta sección del texto nace de una conversación que tuvimos con Antonio sobre su proyecto de la Gran Colombia. Ya le habíamos avisado que intentaríamos hilar elementos de su obra con la noción de límite que nos había convocado.
Antes de abordar la idea de su proyecto de la Gran Colombia, Antonio nos dio su definición de obra artística. “Una obra artística es una construcción social. Cuando uno dice construcción social está implicando a varios actores y varios factores que en algún momento se interrelacionan y producen una obra artística”. Es curioso que, antes de hablar del límite, tuvimos que delimitar lo que Antonio considera y define como obra de arte.
Esas palabras muy precisas con las que empezó nuestra entrevista son el eje de todo. Esta definición rompe ciertos esquemas tradicionales de la obra de arte como objeto y tiene implicaciones en la concepción misma del artista, a la vez que cuestiona el rol del espectador. Bajo la mirada de Antonio, la obra de arte puede quedar en un sinfín de espacios que se conciben y construyen desde la comunicación y la interacción. En este sentido, la obra no se limita al objeto en sí sino que trasciende más allá de su propia especialidad material.
Ante las palabras de Antonio, Manolo no pudo evitar evocar al poeta José Emilio Pacheco, quien una vez escribió esta respuesta a un periodista: “La poesía existe cuando yo escribo una parte y usted la lee. Es como la botella al mar”. En esa metáfora de la botella también está la noción del límite. El poema o el mensaje en la botella únicamente logra su existencia cuando alguien lo interpreta. Es decir, la obra depende de un interactuar con otro agente, una especie de percepción de otro para conseguir su propósito.
Hace unos días salió en las noticias que en Australia encontraron un mensaje en una botella que estaba en el mar. Ese mensaje de unos exploradores alemanes decimonónicos logró viajar en el tiempo, y puso en contacto un mundo del siglo XIX con un mundo del siglo XXI; si no la hubieran encontrado, la botella no sería un objeto que entra en el ámbito de la comunicación a través de su mensaje sino sencillamente una botella en el mar, un objeto a la deriva. En este orden de ideas, el contenido de la botella y el contenido de una obra de arte pueden ser similares, pues sin interactuar no son sino un objeto en el espacio.
Claro, en nuestra conversación encontramos que uno de los grandes límites de nuestro tiempo es el tiempo. Atando la obra con el tiempo, Antonio nos dice: “El tiempo. ¿Qué es el tiempo? Hay una persona que hace una cosa y cuando la pone ante el público ya cobra vida. La persona que se apropia hace su lectura y ya mira qué hace con esa cosa”.
Este trascender depende de si la obra consigue conectarse e interrelacionarse con un sujeto que no es la obra en sí. Por otra parte, el rol del artista no es entonces el único ni quizás el fundamental en esta relación que se propone. “El arte es una construcción social en la que hay muchos factores y el artista es cada vez más un porcentaje menor de todo el proceso”. Hay una especie de triángulo que permite la existencia de la obra más allá de sus límites espaciales, sus límites de la concepción del artista o artistas autores, y los límites de las interpretaciones del espectador o de los posibles espectadores. Al combinar esos tres elementos hay una existencia única que se puede reproducir innumerables veces, según contextos y coyunturas.
Hoy en día, esta reproducción cuenta con los escenarios virtuales que permiten una interconexión mayor. El tema de la reproducción de la obra de arte ha sido una constante en la obra de Caro, quien desde hace décadas viene rompiendo este límite de la obra única y la reproducción de ésta. El dinamismo de la obra no está únicamente en la obra como tal sino en los contextos y las coyunturas en los que llega a interactuar con agentes o un público. Al permitirnos hacer este reportaje, Antonio ha dejado que su obra entre en un nuevo contexto, un nuevo posible escenario de interacción. La palabra escrita del reportaje rompe el límite físico de la obra y le permite entrar en el ámbito de la comunicación.
Antonio es consciente de esta nueva coyuntura que vive el arte y de cómo el trascender tiene cada día más peso. “Parte de la obra puede estar en esta revista. Esto implica una desmitificación de la obra artística. Ni la obra ni el artista existen por sí mismos. El interés de Camilo de que esta conversación llegue a la revista es un hecho social de comunicación. Camilo presupone que esto puede importarles a unas personas. Sería muy interesante poder dialogar con alguien que no sabe nada de Colombia, poder hablar con ella sobre este asunto a través del texto. Ahí estamos rompiendo los límites del circuito del arte. Circuito es una palabra cercana a campo. Una de las cosas de este mundo contemporáneo es que lo que traspasa su límite es lo que trasciende. Lo que no se desborda no va a funcionar. Lo que no se desborda no existe. Borde, border en inglés. Más allá de la cosa”.
Al aceptar ser parte de esta iniciativa, Antonio nos está involucrando a nosotros y a los posibles lectores en el desborde de una obra. El desborde existe a causa del límite, ese border que destaca Antonio. Si no cruzamos el límite, no hay desborde, y por lo tanto no trasciende ni existe la obra. Volvemos entonces a la botella en el mar, la botella que es una botella salvo cuando alguien la toma en las manos y encuentra el mensaje que rompe los límites del tiempo y el espacio. La botella, como el poema o la obra de arte, se autocontiene y tiene muchas posibilidades de existencia en el momento en que se encuentra con ese otro que va a interrelacionarse con ella.
Estimado lector: nos hemos encontrada esta botella en el mar. La dejamos en sus manos.
IV. La Gran Colombia de Caro (Manolo)
Antonio nos dice: “Mis proyectos cabalgan en el tiempo…”.
La historia de la Gran Colombia de Caro es larga y tiene varias etapas. Posiblemente, como nos dijo Antonio, sigue cabalgando en el tiempo y la obra todavía no ha tenido todo su desenlace.
En el comienzo había una iniciativa innovadora, ajena a Caro. A finales del siglo pasado dos talleres gráficos, uno en Bogotá y otro en Caracas, tuvieron la iniciativa de hacer un proyecto en conjunto. Los directores de los talleres estaban pensando en los dos países, en su problema, en la frontera que los limita, que los separa. De sus reflexiones surgió el que se llamó proyecto MAPA. Estos gestores promovieron la idea y convocaron a veinte artistas de cada país para que participaran según sus criterios y sus posibilidades, de acuerdo con unos parámetros dados: la técnica era el intaglio, el grabado, y cada artista tenía una hoja con el croquis de Colombia y Venezuela, sin frontera que los separe, y sobre esa hoja podían crear.
Antonio nos señala entonces que lo artístico tiene un alto componente de intuición, y que tomando esto en cuenta, su propuesta consistió en poner en la hoja el mapa de la Gran Colombia. Esa fue la manera como él dio un paso más allá, significó un salto a un tema mayor. Y entonces Antonio nos descubre lo que considera un axioma: todo lo incluyente tiene un porcentaje de excluyente. Así que en el mapa de la Gran Colombia incluyó a Panamá. De nuevo Antonio va más allá, desborda. Y se hicieron exposiciones en Caracas y en Bogotá.
Sin embargo, en la conversación que alimenta este reporte, Antonio sigue sobrepasando los límites. Nos precisa que no cree en la obra de arte como objeto físico ni en el artista como creador de objeto físico. Nos aclara que la obra ya no es el artista ni el objeto físico. Es más la circulación, la comunicación.
En la siguiente oportunidad que tuvo de hacer otra exposición sobre la Gran Colombia en Bogotá, Antonio fue más allá: mandó mensajes a artistas de Venezuela, pero también de Ecuador y de Panamá. Y aunque la exposición se presentó como de Antonio Caro, fue en realidad un trabajo colectivo multinacional.
Más adelante, Antonio ve o encuentra otra oportunidad para la Gran Colombia en Bucaramanga, pero por supuesto no va a ser simplemente una repetición de lo ya hecho. Antonio convoca a un grupo de artistas universitarios para que nutran la exposición. Y luego la invitación viene de Cali y se suman artistas caleños. El siguiente paso se da en Medellín. Luego a Barranquilla y después lo invitan de Santa Marta a la Casa Museo de la Quinta de San Pedro Alejandrino. Antonio nos dice que decidió acabar ese viaje constante de su Gran Colombia allí, en el mismo lugar donde murió Simón Bolívar.
Y una vez más, el desborde: Antonio participa en una convocatoria que la Universidad de los Andes hace en Bogotá, para que artistas exhiban sus propuestas en la Casa Museo Quinta de Bolívar y la Casa de la Independencia. Por supuesto, a Antonio le suenan la Gran Colombia, Simón Bolívar, la Quinta, la Independencia.
Es la historia de un desborde constante que, por supuesto, no se detiene. En el horizonte cercano, Antonio vislumbra una charla sobre la Gran Colombia.
Sabe que son muchas las cosas que unen a los países que intentaron conformar la Gran Colombia, pero que también son muchas las que los separan.
V. Nos desborda la Gran Colombia (Manolo y Camilo)
Al escribir sobre la Gran Colombia y narrar su historia, la desbordamos, la sacamos de las puestas en escena, de las salas de exposición, de los espacios tangibles. Al escribir, vemos cómo ella se desborda en el mundo de las palabras, de la comunicación y de las conexiones, ese mundo que rompe límites temporales y espaciales. Pero a su vez, en este ejercicio la Gran Colombia de Caro nos atraviesa y nos redefine como sujetos. Manolo y Camilo no son los mismos que entraron en este proceso de escritura, son otros Manolo y Camilo los que salen después del desborde.
Antonio nos hizo sentir parte del proyecto en nuestra conversación. Nos quedó la sensación de que esperaba que nuestra escritura permitiera, por medio de la divulgación de esta revista, un nuevo desborde para la Gran Colombia. Y tiene razón: la palabra escrita, la publicación digital y la expuesta en línea pueden llevar de un lugar a otro, rompiendo y corriendo límites, encontrando nuevos espectadores e interlocutores. En ese juego infinito de la interpretación y la lectura, Caro y su obra continúan cabalgando, y en su mapa nos encontramos y definimos muchos.
“Todo lo incluyente es excluyente”, nos repite Caro. Y así, tratando de explorar los límites de la escritura, de una obra de arte, de la comunicación, entre otras, debemos reconocer que se nos queda mucho por fuera en estas pocas páginas. El límite sencillamente se corre y nos invita a pensar un poco más allá de ese horizonte que siempre va corriendo.
Caro ha quebrado límites a lo largo de su vida artística, pero cada vez que quiebra un límite aparecen una nueva frontera, un nuevo interactuar y una nueva etapa. Ojalá muchos logremos asistir a “La Re-Unión Gran Colombiana, 24 de julio de 2022”, de Caro, o por lo menos leer sobre ella en alguna revista.
Caro Overflowing Caro
Note to the reader
Dear Reader:
The text you hold in your are reading is a fabric woven from different voices, histories, and narratives. To begin with, it was written by four hands. In a sense, we wanted to break the limits of writing a report in a single voice and explore the limits unique to writing. And yet, we find ourselves resorting to the old contrivance of writing the reader a note, to be read before reading the text.
This text is composed of five parts, some of them written separately, and others together. Next to each section title is the name(s) of the author(s). The first part explains the initiative, the reason for the text. The second part contains a biographical presentation of the artist whose work is discussed. In the third part, we address some of the concepts that the artist shared with us. The fourth part is a brief history of the artist's work. In the fifth part, we reflect on the ideas of "overflow" and "limit".
Manolo and Camilo
I. Caro and the Limit: The Birth of This Initiative (Camilo)
At the end of 2012 I received an invitation to attend an exhibition and panel discussion with artist Antonio Caro about his project "The Re-Unification of Gran Colombia, July 24, 2022", an event to be held at the Casa Museo Quinta de Bolívar. The invitation included an outline of the territory known as Gran Colombia and Caro's project had materialized in response to a call-for-entries from the Universidad de los Andes, the Casa Museo Quinta de Bolívar, and the Museo de la Independencia Casa del Florero titled "Intervening History".
Despite the passage of time, I still remember perfectly the emotion I experienced during that exhibition and panel discussion. Above all, I remember the Casa Quinta, steeped in history and the past, and how, as I walked through it, I felt as if the limits imposed by time were falling away. There, in a country house in the center of Bogotá, a chilly draft seeped into the bones of those in attendance. The rural and the urban coexisted, proving that there are times when not everything is necessarily one thing or another. Within those unique confines, nature and the place itself allowed the participants to breathe the air of another time; the 19th entury permeated the 21st.
Again, during the panel discussion, the limits of time dissolved, this time not into the past, despite our central theme, but towards the future, thanks to Caro's proposal. I'd like to take a closer look at this idea. Although the starting point was a map and a historical concept, Caro did not limit himself to the past. On the contrary, his projection towards July 24, 2022 intervened in history, the present, and the future. Today, Caro's proposal survives materially as a map with a projected date, but the day of the panel discussion marked a break with the linear conception of time. During the discussion, all of time acquiesced and, in addition to the words that were spoken, the unique atmosphere of the Casa Museo Quinta de Bolívar, history, and part of the present were all present.
The work itself and the panel discussion motivated me to think about the idea of the limit, in time and space as well as in disciplines, because, in Caro's case, art had intertwined with history. Caro's "Re-Unification of Gran Colombia, July 24, 2022" has led us to write and think about these limits.
II. Caro is Caro (Manolo)
Antonio Caro has always gone beyond the expected, the foreseen, the imagined. It has seemed this way to me ever since I met him, back in 1972. Before meeting him, Antonio was for me an "artist", which at my fourteen years of age meant a "painter". But he surpassed that meaning on the day I first saw him: on a dining room table he had placed the silhouette of a tiger he had constructed from wire and wrapped in paper. The paper was the animal's body. Twelve identical, or nearly identical tigers composed the "work", which I didn't go to see when it was exhibited the following year. But I heard that the tigers guided the spectator through the gallery, from the entrance to the very back, where a red cloth hung on a wall and on it, written in white, were the words: "Imperialism is a paper tiger." (Mao Tse-tung). To meet Antonio was to experience an artistic expression that for Colombia, for Bogotá, and above all for me, was novel, avant-garde, unexpected. It went one step beyond the expected.
Antonio Caro was born in 1950, the Year of the Tiger, according to the Chinese horoscope, and in Colombia, since the late sixties, he has been recognized as the father of what has been called "conceptual art", something that to my understanding begins with a good idea, like every idea Antonio has cast out into the world.
But Antonio is no longer just Antonio, because his ideas invite others to think and create and, above all, to step outside the box, beyond the expected. To always go further, to overflow. Art is not an object; it is movement, an idea that flows so that others can join it. Art is that moment in which the message encounters the receiver and something happens inside the receiver. As Caro has stated, it's a kind of communication that requires not one individual but several. An agent, a generator, a medium. And, finally, a spectator, a receiver. All this in order for art to "happen".
And Antonio is at the front of this current.
III. Overflowing: The Limit of the Work (Camilo)
This part of the text is the result of a conversation we had with Antonio about his Gran Colombia project. We warned him previously that we would try to weave together elements of his work using the idea of the limit that had convened us.
Before discussing the idea behind his Gran Colombia project, Antonio presented us with his definition of a work of art. "A work of art is a social construction. When you say social construction this implies several actors and several factors that at some point interrelate to produce a work of art." It is curious that, even before we started to talk about the limit, we had to define what Antonio considers and defines as a work of art.
The very precise words with which our interview began became the axis of all that followed. This definition breaks with certain traditional ideas of the work of art as object and has implications for the artist's conception, while at the same time questioning the role of the spectator. Under Antonio's gaze, the work of art can exist in a myriad of spaces that are conceived and constructed through communication and interaction. In this sense, the work is not limited to the object itself but transcends its own distinctive material qualities.
Hearing Antonio's words, Manolo could not help but evoke the poet José Emilio Pacheco, who once wrote this response to a journalist: "Poetry exists when I write something and you read it. It's like the message in a bottle thrown into the sea. " The message in a bottle metaphor also contains the notion of the limit. The poem or the message in the bottle only achieves its existence when someone interprets it. That is, the work depends on interaction with another agent, a kind of perception of another, to achieve its purpose.
A few days ago, a news story reported the discovery in Australia of a message in a bottle in the sea. The message, written by 19th-century German explorers, travelled in time to put the 19th-century world in contact with the 21st-century world. If it hadn't been found, the bottle would not have been an object that entered the field of communication through its message, but would be simply a bottle in the sea, an object adrift. In this order of ideas, the contents of the bottle and the contents of a work of art are similar; without interaction they are mere objects in space.
Naturally, in our conversation we agreed that one of the great limits of our time is time. Tying the work to time, Antonio tells us: "Time. What is time? A person makes something and when he or she puts it before the public it comes alive. The person who appropriates the thing interprets it and then decides what to do with it."
This transcendence depends on whether the work manages to connect and interrelate with a subject that is not the work itself. On the other hand, the artist's is not the only role, and perhaps not even the fundamental role, in this proposed relationship. "Art is a social construction in which there are many factors and the artist represents an increasingly smaller percentage of the whole process." There is a kind of triangle that allows the existence of the work beyond its spatial limits, its limits on the artist or artists' conception, and the limits of the spectator –or possible spectators'– interpretations. The combination of these three elements creates a unique existence that can be reproduced innumerable times, depending on contexts and conjunctures.
Nowadays, this reproduction also takes place in "virtual" settings that allow for greater interconnection. The theme of the work of art's reproduction has been a constant in Caro's work; the artist has, for decades, broken this limit of the unique work and its reproduction. A work's dynamism lies not only in the work itself, but in the contexts and situations in which it interacts with agents or an audience. By allowing us to write this report, Antonio has allowed his work to enter a new context, a new possible scenario for interaction. The written word of the report destroys the physical limit of the work and allows it to enter the field of communication.
Antonio is aware of this new development in art and of how transcendence carries increasingly more weight. "Part of the work can be in this magazine. This implies a demystification of the work of art. Neither the work nor the artist exists on its own. Camilo's interest in getting this conversation into the magazine is a social fact of communication. Camilo assumes that this may matter to certain people. It would be very interesting to talk with someone who knows nothing about Colombia, to speak with her about this matter, through the text. This would be one way of breaking the limits of the art circuit. "Circuit" is a word similar to the word "field". One of the things about our contemporary world is that what oversteps its boundaries is what transcends. What fails to overflow will never work. What fails to overflow does not exist. Borde (border or boundary, in Spanish), border in English. Beyond something."
By agreeing to be part of this initiative, Antonio is involving us and potential readers in the "overflowing" of a work. This "overflow" exists because of a limit, the same "boundary" to which Antonio draws our attention. If we fail to cross the limit, there is no overflow, and the work cannot transcend or exist.
We return once again to the message in a bottle, the bottle that is a bottle except when someone picks it up and finds the message, thus breaking the limits of time and space. The bottle, like the poem or the work of art, is self-contained and has many possibilities of existence at the moment in which it encounters that "other" who will interrelate with it.
Dear reader, we have found this message in a bottle. We leave it in your hands.
IV. Caro's Gran Colombia (Manolo)
Antonio tells us: "My projects ride in time..."
The history of Caro's Gran Colombia is long and has several stages. Possibly, as Antonio told us, it continues to "ride in time" and the work has not yet reached its full outcome.
It began with an innovative initiative, not of Caro’s invention. At the close of the last century, two graphic workshops, one in Bogotá and the other in Caracas, conceived a joint initiative. The directors of the two workshops were reflecting on the two countries, their problems, and the border that limits and separates them. From their reflections arose what came to be known as Proyecto Mapa. The two directors began promoting the idea and invited twenty artists from each country to participate, based on the artists' criteria and possibilities and a pre-established set of guidelines: each artist was provided with an intaglio, or a sheet of paper engraved with the outline of a joint Colombia and Venezuela, with no border between them, which the artist would intervene.
Antonio points out to us that art is highly intuitive, and that with this in mind, his proposal consisted of placing a map of Gran Colombia on top of this map. This was his way of going a step further, making the leap to a larger issue. Antonio then shares with us what he considers an axiom: a percentage of everything inclusive is exclusive. And so his map of Gran Colombia included Panama. Again, Antonio went beyond, overflowed. Proyecto Mapa held exhibitions in Caracas and Bogotá.
However, in the conversation that fuelled this report, Antonio continued to push the limits. He specified that he doesn't believe in the work of art as a physical object, or in the artist as the creator of a physical object and clarified that the artwork is no longer the artist or the physical object. It is, instead, the circulation, the communication.
When his next opportunity came to create another Gran Colombia exhibition in Bogotá, Antonio went one step further: he sent messages to artists in Venezuela, but also in Ecuador and Panama. And although the exhibition was presented as Antonio Caro's, it was actually a multinational collective work.
Later, Antonio saw or made another opportunity to exhibit Gran Colombia in Bucaramanga, but, of course, it wasn't simply a repetition of what he had already done. Antonio invited a group of art students from the university to add to the exhibition. Later, the exhibition was invited to Cali and artists from Cali joined in. The next step was Medellín, followed by Barranquilla, and then the Quinta de San Pedro Alejandrino Museum in Santa Marta. Antonio tells us that he decided to end Gran Colombia's constant travels there, in the very place where Simón Bolívar died.
Until, once again, overflow: Antonio responds to a call-for-entries from the Universidad de los Andes in Bogota for artists to exhibit their proposals at the Casa Museo Quinta de Bolívar and the Casa de la Independencia. Antonio can't help but think of Gran Colombia, Simón Bolívar, La Quinta, Independence.
This is the story of a constant overflowing that, of course, never stops. In the near future, Antonio imagines a Gran Colombia seminar. He knows that many things unite the countries that attempted to form Gran Colombia, but there are also many that separate them.
V. Gran Colombia Overflows Our Limits (Manolo and Camilo)
In writing about Gran Colombia and narrating its history, we go beyond it, get rid of the staging, the exhibition halls, the tangible spaces. As we write, we watch it spill into the world of words, communication, and connections, a world that breaks temporal and spatial limits. And during this exercise, Caro's Gran Colombia, in turn, pierces and redefines us as subjects. Manolo and Camilo are not the same as when they began this writing process; a different Manolo and Camilo emerge from this overflowing.
Antonio made us feel part of the project during our conversation. We had the feeling that he was hoping that our writing and the magazine's dissemination would allow the Gran Colombia project to overflow again. And he's right: the written word, digital publications, and online exposure can transport from one place to another, breaking and pushing limits, uncovering new spectators and interlocutors. In the infinite play of interpretations and readings, Caro and his work ride on, and on his map many of us find and define ourselves.
"Everything inclusive is exclusive," Caro repeats. And so, in an attempt to explore the limits of writing, a work of art, communication, among others, we are forced to recognize that much has been left out of these few pages. The limit is simply pushed, inviting us to think a bit beyond that horizon that is constantly moving away from us.
Caro has broken limits throughout his artistic career, but every time a limit is broken a new frontier, a new interaction, and a new phase appear. Hopefully, many of us will be able to attend Caro's "Re-Unification of Gran Colombia, July 24, 2022", or at least read about it in a magazine.